Todo lo que necesitas saber sobre la alimentación complementaria

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Por Stephanya Castillo Adaros / Interna de Nutrición y dietética – UCN Coquimbo

La lactancia materna es el único alimento capaz de entregar todos los nutrientes esenciales para el adecuado crecimiento y desarrollo del bebé, es por ello que se recomienda mantener una lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad y complementarla a partir de los 6 meses con alimentación sólida. Pero, ¿Qué es la alimentación complementaria? Esta es la inclusión de alimentos sólidos o semisólidos (papillas o puré) y líquidos (agua), complementada con lactancia materna a partir de los 6 meses de edad del lactante, y tiene como objetivo cubrir sus requerimientos nutricionales y estimular el desarrollo neurológico y motor.

¿Por qué se recomienda incluirla a los 6 meses y no antes?

  • Porque a los 6 meses, la madurez del lactante se caracteriza por una digestión y absorción adecuada de los alimentos sólidos, capacidad de levantar y sostener su cabeza, de sentarse con o sin apoyo, lo que permite que pueda permanecer sentado en una silla apropiada para él o ella. Además muchas veces el inicio de la alimentación sólida se ve acompañada por la aparición de los primeros dientes, pero este no es una condición para incorporar la alimentación complementaria, y también debe relacionarse con la capacidad del lactante de deglutir (tragar) los alimentos sin dificultades.

Uno de los fenómenos frecuentes que ocurre al incorporar la alimentación complementaria es la “Neofobia”, definida como el rechazo inicial a los nuevos alimentos. Es un fenómeno normal esperado para la edad  y no debiera generar la eliminación permanente del alimento rechazado, para ello la estrategia es continuar intentando de manera suave la inclusión del alimento, ofreciéndolo en reiteradas ocasiones hasta lograr su aceptación. Además al comienzo, los lactantes tienden a comer solo una cucharadita de papilla o puré, pero con el pasar de los días logran comer la totalidad de su comida.

Otro punto importante es que la preparación de la papilla de verduras no debe incluir Sal y el puré de frutas no debe incluir azúcar, ni endulzante, ni miel. Esto ya que los lactantes no conocen los sabores que entregan dichos aditivos, por lo que se creará el hábito desde pequeños de consumir los alimentos con sus sabores naturales, sin sal ni azúcar, lo que se considera una medida de prevención ante la aparición de enfermedades crónicas a temprana edad, además de disminuir los índices de malnutrición por exceso, sobrepeso u obesidad, en la primera infancia y posteriormente en la edad adulta.

¿Sabía Usted, Que el sistema digestivo de los niños logra funcionar como el de un adulto recién a los 3 años de edad? Es por ellos que no es recomendable incluir en la dieta de los niños(as) alimentos con elevado contenido de energía (calorías), sodio (sal), azúcares o grasas saturadas, como las golosinas, cereales azucarados, chocolates, confites, helados, galletas, pasteles, jugos y bebidas de fantasía, snacks dulces o salados y en general aquellos alimentos rotulados con sellos “ALTOS EN”. Es por ello que debemos tener cuidado con la alimentación temprana de nuestros niños, para evitar que puedan tener algún malestar digestivo como dolor de estómago, cólicos, reflujo, entre otros y para prevenir la aparición de enfermedades crónicas y malnutrición por exceso a temprana edad.

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