Riesgos del consumo de alcohol para la salud

0
896

Por: Carlos Bolados Interno de Nutrición y Dietética UCN – Coquimbo

Actualmente nuestro país es uno de los mayores consumidores de alcohol en Latinoamérica, con 9,6 litros de alcohol puro por persona al año, según datos de la organización mundial de la salud (OMS), ocupando el puesto 44 a nivel mundial. Esta cifra es el equivalente a  219 litros de cerveza por persona al año (600 ml al día), superando ampliamente la recomendación de 20 g de alcohol al día (300 ml de cerveza aproximadamente).

El alto consumo de alcohol en las personas trae consigo diversas implicancias que a continuación se abordan de manera general:

A nivel gastrointestinal, el alcohol aumenta la secreción de ácido clorhídrico y se comporta como agente irritante, lo que puede llegar a generar gastritis o ulceras si el consumo es crónico, constituyendo un factor de riesgo para el desarrollo de cáncer gástrico.

Por otra parte, el alcohol también afecta la función renal. Aumenta la diuresis (producción de orina), por lo que se elimina gran cantidad de agua, pudiendo conducir a nuestro organismo a un estado de deshidratación más o menos grave. Esta pérdida excesiva de agua dificulta el correcto funcionamiento del riñón, lo que sumado al efecto hipertensivo sobre las arterias, aumenta el riesgo de padecer alguna complicación en estos órganos.

Uno de los efectos más conocidos sobre el consumo de bebidas alcohólicas, es la interacción con la función hepática, ya que este órgano es el encargado de metabolizar o “procesar” más del 90% del alcohol ingerido. Como resultado del proceso, nuestro hígado descompone el alcohol en sustancias que generan un daño que puede llevar a desarrollar hígado graso o cirrosis hepática en el largo plazo.

A lo anterior se suma el efecto sobre el sistema nervioso, donde genera diversos efectos, como el compromiso de conciencia, visión borrosa o desinhibición en la toma de decisiones, lo que es uno de los mayores riesgos, llevando generalmente a realizar acciones de peligro como conducir un automóvil, poniendo en riesgo tanto la integridad personal como la de los demás.

Si lo expuesto hasta ahora no parece suficiente para moderar el consumo de alcohol, quizá el exceso de calorías que aporta puede llevar a evitar el abuso, considerando la proximidad del verano y el aumento del interés por bajar o mantener el peso, ya que las bebidas alcohólicas aportan gran cantidad de energía, conocidas como calorías vacías porque la energía proviene mayoritaria o totalmente del etanol no aportando nutrientes relevantes, sobre todo en el caso de los destilados. Llevando esto a números, una “piscola” de 200 ml en proporción 50/50 de pisco y bebida, nos aportan 297 kcal, por lo que de tomar 4 vasos, ya estamos consumiendo 1200 kcal aproximadamente, lo que representa más de la mitad de la energía necesaria para un adulto promedio (2000 kcal). Se debe tener en cuenta además que el alcohol estimula el apetito, por lo que los snack que podamos ingerir, sumado al alcohol, nos pueden dar fácilmente un total de 1500 kcal o más.

Teniendo en cuenta los aspectos en los que el alcohol nos afecta, el llamado es a evitar o moderar el consumo y así promover tanto el cuidado personal como de las demás personas.

Article bottom ad

Dejar respuesta

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

La moderación de comentarios está activada. Su comentario podría tardar cierto tiempo en aparecer.