AMOR PROPIO: EL CIMIENTO DE LA ESTABILIDAD EMOCIONAL

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Según una encuesta realizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), 1 de cada 4 personas, de entre 7 y 17 años, tiene baja autoestima, donde el 51% de los encuestados dijo tener muy pocas personas de confianza, el 32% afirmó que, a veces, piensa que “soy malo o que no tengo remedio”, un 28% señaló que “no me gusta como soy”, un 23% aseguró que “si volviera a nacer, me gustaría ser diferente de cómo soy” y el 20% consideró que “soy más débil que los otros”.

El amor propio corresponde a un ámbito esencial de la personalidad los seres humanos, ya que condiciona la forma en que las personas enfrentan su diario vivir y la manera en que se relacionan con sus pares, por lo que trabajar en su construcción y mantenimiento es una tarea fundamental para contribuir en la construcción de personalidades seguras y confiadas, además de llevar a cabo interacciones sociales saludables y solidarias. En este sentido, Nathaly Olivares, Psicóloga de la Universidad de La Serena, indicó que “el amor propio se relaciona con la capacidad de aceptación personal, pues tiene mucho que ver con el descubrimiento, valoración y estima de lo que somos, lo cual nos conduce a desarrollar conductas de autorregulación y conservación, tanto de nuestros aspectos fisiológicos como psíquicos”.

Por su parte, Fabián Valdés, Psicólogo y Terapeuta Transpersonal, manifestó que “el amor propio corresponde a la capacidad de autovaloración hacía sí mismos, poder mirarnos de forma positiva o al menos, objetiva de lo que somos, tanto en el lado luminoso de nuestra personalidad, como en aquel más oscuro”. Sin embargo, de acuerdo a lo dicho por el profesional, el hecho de poder amarnos, usualmente, es opacado en los individuos porque “estamos viviendo la mayor parte del tiempo fuera de nosotros, por lo que intentamos llenar esos vacíos de amor hacia uno mismo con las opiniones de los demás, vale decir, los constructos que los otros poseen de mí, así que desde mi perspectiva, no se tiene mucho amor propio hoy en día, son muy pocas las personas que logran conectar realmente con su ser completo, tanto con su ego como con su sombra”.

El amor hacia uno mismo es un aspecto relevante para los seres humanos, pues corresponde al motor que conduce al desarrollo y crecimiento personal por medio de la consecución de las metas a nivel individual. Al respecto, Nathaly, explicó que la importancia del amor propio es un aspecto esencial para las personas, puesto que establece un camino, ayudándonos a encarar el día a día de manera más satisfactoria, pues “comenzamos a centrarnos desde nuestros reales recursos personales, lo que nos permite hacer una correcta distinción entre nuestros deseos y necesidades, lo que es fundamental, porque cuando construimos un auto-concepto solo desde nuestros deseos, los cuales son efímeros, podemos optar erróneamente por caminos que están desconectados con nuestras reales necesidades, por lo tanto, es importante el amar realmente quiénes somos y no quien pretendemos ser, ya sea por imposición social, o bien, por la imagen que “deseamos” crear de nosotros mismos”.

La introspección y reflexión no bastan para cultivar el amor propio, pues es un aspecto psicológico que forma parte de la dimensión emocional del ser humano, por lo que va más allá de la capacidad de utilizar la lógica o de razonar y si bien el poder de la razón puede ayudar en la construcción de él, no es por sí mismo suficiente para trabajar la autoestima. En relación a lo anterior, Fabián, destacó que para construirlo se debe “partir desde la aceptación de sí mismos, generando una mirada íntima que permita conectarte con todas tus fortalezas y debilidades y es fundamental entender que debemos desarrollar un trato amoroso constante hacia nosotros mismos, el cual implique perdonarse, cuidarse y generar una verdadera y poderosa convicción de nuestro poder de mejorar y  alcanzar la mejor versión de nosotros mismos”, agregando que “no hay un plan para todos igual, lo único que debe ser similar en cada uno es que debes hacerlo con una conciencia amorosa de ti mismo y sin culpas”.

Existen diversos factores que inciden en la disminución o pérdida del amor hacia uno mismo, tales como encontrarse en una relación de pareja tóxica o donde hubo daños físicos y/o psicológicos, maltrato laboral y factores de infancia, como el tipo de relación del individuo con sus padres, entre otras. Sin embargo, el psicólogo, explico que las personas pierden el amor propio debido a los factores externos, vale decir, las expectativas sociales con la que el individuo debe lidiar “vivimos muy afuera, todo niño cuando nace necesita ser provisto de amor, entonces, por imitación, adopta un patrón o mascara, que suele llamarse ego y  todo lo que la persona quiere que vean de él, el cual está formado de muchos constructos externos y cuando esas expectativas dejan de cumplirse, el amor disminuye, porque se cree que esa valoración, debería venir de fuera y ahí está el error, pues la autovaloración corresponde al sí mismo, a la capacidad de verse, amarse y sentir que somos el milagro de la vida”.

Trabajar el amor propio es un aspecto fundamental para los seres humanos en todos los ámbitos, por ejemplo, en las relaciones de pareja, pues la pérdida de él afecta áreas como la sexualidad y las mismas relaciones, ya que se crean miedos y dudas que traen problemas en la misma sexualidad o hacen que la persona se aferre a vínculos dañinos o tóxicos, entrando en círculos viciosos, de los que es difícil salir. En esta línea, Nathaly, expresó que “este es un tema trascendental, porque si tú no tienes un reconocimiento personal de ti mismo, es muy probable que la mayoría de tus decisiones en las relaciones estén en concordancias solo a satisfacer un deseo, que es efímero y no en atender tus verdaderas necesidades,, aumentando las probabilidades de fracaso y/o sufrimiento. Amarse a sí mismos es un hecho imprescindible para construir una relación a plenitud y satisfactoria”.

Por su parte, Valdés, aseveró que “afecta fuertemente en las relaciones, ya que responsabiliza al otro cuando no reconoce o destaca todo lo que deseo, entonces, se vive solo desde el ego y nos convertimos en una relación utilitaria, vale decir, el otro me sirve para que resalte cada una de mis características y cosas positivas, pero en realidad, el que necesita verse y valorarse es uno mismo. Finalmente, ya no es amor, es solo apego, donde se intenta que la pareja llene los vacíos emocionales y es así cuando se usa el término “me hace falta”, pues no me sé llenar yo”.

Autosabojate, enemigo del crecimiento

El autosabotaje es un acto inconsciente que suele aparecer en los momentos que suponen un gran cambio en la vida de las personas, conducta que tiende a obstaculizar el logro de metas a través de auto-manipulaciones inconscientes, con el fin de mantener a la persona dentro de su zona de confort y evitar posibles sufrimientos futuros, situaciones de estrés o desconocidas. “El autosabotaje contribuye a la pérdida de amor propio a través de nuestras propias barreras y obstáculos, pero lo importante es entender que como podemos generar ideas negativas, también podemos poner pensamientos positivos en nuestra mente, pues si solo nos enfocamos en lo malo, aflora la maldad, envidia y todas esas emociones que solo nos traen daño”. Asimismo, la psicóloga, dijo que “los actos autodestructivos son un claro ejemplo de falta de amor propio y en nuestra vida los desarrollamos más veces de los que creemos, es más, nuestros anhelos los ahogamos desde los pensamientos por la falta de seguridad en nuestras capacidades, auto-boicotiandonos situaciones que ni siquiera llegamos a intentarlas por primera vez”.

Desatanizando las redes

Desde  el apogeo de las redes sociales, tales como Instagram, Twitter o Facebook, se han realizado diferentes estudios sobre cómo afectan en el comportamiento y autoestima de las personas, pues su uso se ha vinculado a factores negativos como la disminución de la felicidad, poseer más estrés, menos autocontrol o sensación de soledad, además de ser un parámetro de comparación constante entre lo que somos y deseamos ser, sin embargo, para otros, mejoran el amor propio y hacen que se puedan compartir experiencias y generar conciencia en relación a la aceptación y conformidad con uno mismo. Al respecto, la experta, indicó que “creo que las redes sociales en general, nos permiten mostrar la vida que nosotros queremos contar y puede que no necesariamente esté relacionado con la realidad, sin embargo, el amor propio es un recurso psicológico trascendental, que no se relaciona con la validación de otros, sino todo lo contrario, se relaciona con la conformidad y satisfacción de nosotros mismos al desarrollar día a día nuestra mejor versión”.

Por otro lado, Fabián Valdés, señaló que “no satanizo las redes sociales, ellas han venido a mostrarnos la falta de amor que existe en el mundo, así como también nos han reflejado que si hay gente que se quiere mucho y se acepta y, a pesar de que les ha tocado circunstancias duras, se atreven a ser libres a través de este medio, por lo que contribuyen más que restan, siempre y cuando sean bien utilizadas”. No obstante, expresó que “si voy a usar las redes sociales solo para que me sigan y aumentar el ego con los likes y pienso que con ello crece el amor a mí mismo, estoy equivocado, debe generarse porque yo me encuentro conmigo, porque me conozco, sé quién soy, qué quiero y adónde voy, con eso debe cultivarse”.

Por: Carolina Herrera.

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